Ríndete al Amor
Rendirnos a Dios es uno de los aspectos más desafiantes de la vida cristiana, no porque sea complicado, sino porque requiere confianza. Debajo de nuestra resistencia a soltar el control, muchas veces hay un temor más profundo: que Dios no responda de la manera en que necesitamos que lo haga. Sin embargo, las Escrituras nos revelan a un Dios cuya esencia misma es amor, un amor que nos buscó antes de que nosotros siquiera volviéramos nuestro corazón hacia Él.
Jesús nos mostró cómo se ve la rendición en el huerto de Getsemaní, expresando con honestidad su dolor y, al mismo tiempo, eligiendo confiar en el Padre con el resultado. Como escribe Juan, el amor perfecto echa fuera el temor. Mientras más profundamente comprendemos quién es Dios y cuánto nos ama, más natural se vuelve la rendición como una postura del corazón, en lugar de un acto de obediencia a regañadientes.
Rendirnos no es algo que hacemos una sola vez, sino una respuesta continua a un Dios que ya ha demostrado que está a nuestro favor.
